En Guatemala, las relaciones comerciales han cambiado más rápido que la legislación. La expansión del comercio electrónico, la tercerización de servicios y la creciente exigencia de trazabilidad en las operaciones hacen que muchas empresas sigan utilizando contratos tradicionales para actividades que ya dejaron de serlo.
Esta brecha genera riesgos: cláusulas que no cubren escenarios digitales, falta de delimitación sobre propiedad intelectual, acuerdos de confidencialidad insuficientes y estructuras societarias que no contemplan la delegación real de responsabilidades. En un entorno donde las disputas contractuales aumentan, la prevención jurídica se convierte en un recurso estratégico, no reactivo.
Asecorp ha enfocado su práctica en diseñar contratos modernos, claros y funcionales, basados no solo en la legislación vigente, sino en la mecánica real de la operación de cada cliente. El análisis integral del ciclo contractual permite identificar vulnerabilidades antes de que se conviertan en contingencias. Esta visión preventiva no solo reduce litigios, sino que fortalece la gobernanza interna y mejora la disciplina operativa de la empresa.
En un mercado competitivo, quien administra mejor sus riesgos es quien avanza con mayor estabilidad. Por eso, el derecho contractual ya no es un soporte: es un diferenciador.